sábado, 12 de febrero de 2011

Estraperlistas del Siglo XXI

Según el diccionario de la Real Academia Española el estraperlista es la persona que practica el estraperlo o comercio ilegal de artículos intervenidos por el estado. Mi abuela en el final de sus días me contaba historias de estraperlo, en los tiempos difíciles de la postguerra española, cuando había cartillas de racionamiento y el pan (siempre negro), el arroz, el maíz o el café, los cigarrillos, -entonces artículo de primera necesidad-  la carne y la leche había que adquirirlos mediante el documento de marras y el comercio de los citados artículos se encontraba intervenido por el estado en todas sus etapas de elaboración o importación según el caso.
En las historias que me contaba mencionaba no pocos desaprensivos que aprovechaban sus contactos con la Administración y los fabricantes, que ansiosos de vender más allá de lo estipulado y de dar salida a los excedentes que se iban produciendo, comerciaban con todo tipo de artículos intervenidos vendiéndolos a precios más altos, pero sin límite de cantidad y con mejor calidad que los de racionamiento, por que hasta en eso había trampa. No pocas fortunas de la época salieron del estraperlo. A costa del pueblo. 
Tras el fin del racionamiento, en 1952 empezó a no tener sentido comerciar con artículos que ya estaban siendo de libre mercado, pero claro los que se habían enriquecido con el estraperlo siguieron enriqueciéndose tras la autarquía. Pocos refranes son más certeros en Economía que "Dinero llama dinero". En 1954 se igualó la renta per capita de 1935 y España vivió hasta los setenta un desarrollo imparable, siempre con retraso respecto a Europa, con una economía bastante cerrada, arancelaria y con unas deficientes infraestructuras. 
Así hasta nuestros días se gestó la generación de estraperlistas que aprendieron de sus padres lo que ahora practican con nosotros: Es la estirpe empresarial actual que se encuentra gobernando la economía de la pequeña y mediana empresa en España: Nacieron en el desarrollismo y sus padres habían hecho fortuna en el estraperlo, lo han "mamado" desde la cuna.
Estos empresarios españoles no han pisado una escuela de Economía en su vida y se apartan por completo del emprendedor estadounidense "self made man" (hombre hecho a sí mismo) donde aprendiendo de sus errores, arriesgando su patrimonio o el otros y compitiendo, llegan a la cúspide empresarial.
Los nuestros no, éstos todo lo que necesitaban aprender del negocio lo han aprendido de su padre, su tío o su abuelo.... no entienden el intercambio económico de bienes y servicios sin especulación, aprovechándose de clientes a los que exprimen con condiciones de calidad, precio y entrega, proveedores a los que aplazan el pago y fuerzan los precios, a sus empleados, de los que aprovechan sus debilidades y de los que exigen jornadas improductivas extensas a cambio de la dádiva en un sobre (a veces ni eso, basta con la promesa de un ascenso que no llega) y hacienda, de la que se aprovechan vía facturas falsas y defraudación generalizada. Encima nuestra sociedad los aclama: son listos, son ávidos y son espabilados, si caen en la jurisdicción de un juzgado siempre saldrán impunes por falta de pruebas o por prescripción del presunto delito.
Estos son los estraperlistas de hoy. Nos defraudan con servicios de bajo coste cobrados a precio de oro y  aprovechan todos los resquicios del sistema para medrar y desarrollarse.
¿Y quién tiene la culpa? Todos. Sin unos trabajadores aborregados y unos sindicatos bien alimentados, no se hubieran pagado salarios en dinero negro, por que estos pagos fomentan la descapitalización de la propia empresa, la capitalización del bolsillo del empresario y a la larga el empobrecimiento del propio trabajador que si la empresa va mal, es sancionada o bien simplemente la coyuntura la obliga, puede verse sin una parte sustancial de su salario y en caso de eventualidad, sin una parte de la pensión o jubilación.
Por otro lado la Administración temerosa de la reacción empresarial al control férreo del movimiento que supone la economía B tampoco tiene un interés franco en atajar algo que perjudicaría (según ellos) a la economía en general. Qué pocas miras tienen nuestros políticos y qué mediocres son, quejándose por un lado de la quiebra del estado del bienestar y por otro lado permitiendo la fuga de millones de euros de las cotizaciones, del erario público y del bolsillo de los trabajadores en un futuro.  ¿Y quién lo acaba pagando? Los mismos de siempre. El estraperlo no ha muerto.

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