jueves, 21 de abril de 2011

Globalización

Fábrica con mano de obra intensiva en China
Es una palabra que define toda una década...o dos. La globalización supone la liberalización de los flujos de bienes y servicios. Entendemos que también de los capitales de inversión. Un producto que haya de producirse, se hará así donde más eficiente sea su producción y más rentable para el que lo produce. El comercio mundial hará el resto. Los flujos inversores provocarán que los países subdesarrollados pasen a un nuevo estado de "vías de desarrollo".
La globalización desde el punto de vista ecónomico hace que los productos no tengan limitaciones de coste sino que sean producidos donde menos cueste producirlos, por que el comercio y los flujos de inversión harán el resto.
Tras la segunda guerra mundial y los planes de ayuda del gobierno americano a Japón y Corea ya se vislumbraba que la tecnología transferida a las manos niponas y coreanas iban a generar gigantes de la industria y las comunicaciones: Matsuhita Electric (propietaria de National Panasonic), Mitshubishi, JVC, Sony y por el lado coreano Samsung y GoldStar (Más tarde LG) crearon nuevos productos electrónicos con altísimos estándares de calidad, pero nunca fueron un problema: su precio era más o menos el mismo que los de sus homólogos europeos y norteamericanos: Telefunken, Thomson, Philips, RCA, Zenith, GE.
No fue hasta los sesenta cuando los productos japoneses comenzaron a tener una calidad y una tecnología inusitada. Fueron primero los primeros en eliminar las costosas válvulas de sus aparatos, lo que los hizo más ligeros y menos sensibles a golpes y transporte y también supuso el salto que redujo su coste enormemente. Podían venderse igual o un poquito más barato, eran ligeros, eran resistentes eran "100% Solid State" como ya era norma en la industria y segundo apellido de las marcas.
La primera crisis del petróleo con la reestructuración que a nivel energético produjo en Europa y América no pillaba de sorpresa a los gigantes asiáticos: ya tenían productos de poco consumo  y gran fiabilidad tanto en la electrónica, como en la industria del automóvil. Por fin empezaron a verse los coches japoneses circulando en las carreteras del país más nacionalista en cuanto a coches se refiere: EE UU. La instalación de fábricas y marcas específicas para ese mercado ( Infiniti, Lexus) y modelos que sólo se vendían allí, hizo el resto.


La progresiva desaparición de aranceles y la aparición de los grandes gigantes económicos ha propiciado esta situación. De repente grandes países han accedido a nuevas tecnologías que les han permitido fabricar lo mismo más barato. Ninguno de los "gadgets" estrella del Siglo XXI se fabrica en el primer mundo: El Iphone, el Ipad, la PS3, la Xbox360...todos se hacen en Foxconn, una fábrica de componentes domiciliada en Taiwan, pero localizada en la zona económica cercana a Hong Kong en la República Popular China. No obstante esto sólo sería un ejemplo de enorme flujo de capital para China y Taiwan, pero no de globalización en sentido estricto. Foxconn fabrica bajo directrices de sus clientes productos a la medida, pero no aporta ni crea valor en los productos más allá de su producción a precio barato.
La ética que puede tener la actividad de desplazar fases de producción a terceros países ha sido obviada por todas las empresas en aras de su beneficio. A estas fábricas no se les exige las medidas de seguridad, salud y empleo que se exigen en el primer mundo. Tampoco sus trabajadores gozan de las ventajas sociales del primer mundo: sindicación, horarios, flexibilidad, formación...
La globalización ha hecho fábricas del mundo a dos países con culturas distintas y gobiernos distintos: el férreo régimen chino y la democracia más poblada: India. Son los países que se han beneficiado más en los últimos años de la globalización, para el resto de países subdesarrollados y en vías de desarrollo ha sido más bien una carrera de obstáculos, no es posible ganar a competidores que llevan años compitiendo. No es posible ganar partiendo de distintas bases.

Los grandes fabricantes de la globalización también tienen necesidades: sus enormes poblaciones van necesitando cada vez más productos que antes no demandaban, el nivel de renta sube inexorablemente para una población que obtiene mucha más ganancia (aunque siga siendo insuficiente a los niveles de Occidente) en la ciudad que en el campo. En la ciudad hacinados en enormes barrios cerrados (futons) construyen su futuro trabajando de sol a sol. No conocen la crisis, relativamente. La mayoría de bienes de consumo que producen pueden satisfacer la creciente demanda interna si la demanda externa se estanca, recordemos que las fábricas están en China, pero sus dueños no son sólo las compañías occidentales. Todo negocio en territorio chino pasa por ser una joint venture (una unión de empresas con capital chino del estado y de la multinacional que aporta el saber-hacer). Que no se les olvide a las compañías occidentales. En realidad es la vuelta del modelo multinacional, pero centrado en un sólo país y con la variante de que la propiedad de la industria es conjunta, con lo que ello conlleva de transferencia tecnológica.
¿Y qué pasará a largo plazo? Si no hay una explosión social en demanda de derechos civiles que dificulte el frágil equilibrio actual puede ocurrir que China acabe siendo una potencia capitalista e incluso democrática. Esto la haría tener unos costes laborales y sociales afines a los de occidente, ya que los recursos no son realmente más baratos en China y por ende, no sería ya tan rentable como factoría mundial. El resto del mundo asistiría a un desabastecimiento global que debería suplir sopenaglobalizadora sólo globalizan la parte del negocio que les interesa, y sólo en países con igualdad de condiciones (aunque menores salarios y facilidades de instalación) que en sus países originarios. Phillips el gigante holandés de la tecnología inventor del compact cassette, la tecnología de discos láser y otras innovaciones, tiene sus centros de I+D en su país natal y pequeñas fábricas de alta tecnología. El resto lo reparte en sus fábricas en más de 60 países y precisamente la línea que tenía en China (TV) acaba de venderla. En el caso de la alemana BMW y de Siemens ocurre lo mismo: sigue ensamblando vehículos en Alemania y en EE UU y vende con éxito en todo el mundo. En España es palmario el caso de Gamesa Eólica. Una empresa líder en el sector, la única con tecnología cien por cien española y que lleva dos años sin vender una sóla turbina en España, centrada en su vertiente de mantenimiento de parques, la fabricación en China de sus turbinas y la presencia en aquél mercado le ha llevado a descuidar (?) su presencia en Europa. En China no se puede entrar sólo y la presencia de Gamesa es participada con empresas (estatales) chinas. Los rumores de su posible compra por parte de ellas son recurrentes-aunque Iberdrola sigue manteniendo un 20% dentro-. La calidad de las nuevas turbinas de Gamesa, fabricadas ya en China frente a las de la danesa Vestas también es puesta en duda por algunos analistas, de hecho se dice que empezó a mirar hacia China por que su calidad tras su inicio de fabricación en China suponía costes de mantenimiento que en Europa no se pueden asumir.
Hemos visto como las empresas que sobreviven a la globalización mantienen su sede en el país, apuestan por la innovación y el desarrollo y no por la competividad fácil. Las francesas y alemanas del automóvil, las grandes industrias de ingeniería y la mayoría de marcas de consumo de centroeuropa. Aunque todo se puede fabricar fuera a menores costes, habría que empezar a pensar en los costes sociales de que nada se fabrique aquí y en el empobrecimiento que esto supone. Tendríamos que volver a acostumbrarnos a pagar los bienes de consumo más caros a cambio de que el empleo se quede aquí.



viernes, 8 de abril de 2011

Maltrato en serie

Las primeras "moscas" aparecieron en la televisión española allá por los años sesenta a finales, cuando sólo había primera y segunda cadena, un anticipo del binomio Madrid vs. Barcelona. Unas lineas blancas en forma de flecha estilizada se sobreimprimían en la parte inferior de la pantalla para indicar a los espectadores de la primera cadena que empezaba un programa en la segunda. Otra famosa mosca eran los rombos, indicaban lo inadecuado de un programa para menores, un rombo limitaba a catorce años la minoría de la audiencia y dos rombos se destinaba a programas para adultos, dentro de los límites muy precarios que la censura, la mogigatería de la época y la propia autocensura de los autores marcaban. Las "moscas" se sobre imprimían mediante la mezcla de imágenes de una cámara en negro con un rótulo pintado en cartulina negra, tal cual se hacía con los títulos. El titulado electrónico no se popularizó (primero sólo en un tipo de letra blanca muy similar a la sans serif) hasta muy entrados los setenta.  Las moscas duraban lo que un suspiro, la de la flecha unos segundos y la de los rombos apenas se sobre imponía al principio y después de cada corte un par de segundos. Un truquillo fácil era intentar distraer a nuestros padres para que no se percataran de los rombos y poder así ver la serie de turno (la mayoría tenían un rombo...)
Así trascurrió nuestra televisión sin moscas durante años. Había poca publicidad, se ponían siempre cortinillas para la entrada de la publicidad y el product placement (colocar productos mostrando la marca) no era una práctica habitual, por lo que era común ver a un actor tapando artificial la etiqueta mientras consumía un producto.
Las "moscas" volvieron a la TV con la llegada del vídeo. Había que marcar el producto para evitar la piratería. La aparición del vídeo fue también la llegada del "vídeo comunitario", vamos un artilugio instalado en la toma principal del edificio donde un vecino, o el propio presidente se dedicaba a alquilar una película al día y proyectarla para los vecinos...esto duró poco, probablemente por la poca paciencia del presidente e incluso los que sobrepasaron las fronteras de los edificios comenzaron un incipiente negocio de cablera pirata. Creo que en Valencia y Málaga aún sobrevive (legalizada y reconvertida) alguna televisión derivada de aquél negocio. La cuestión es que cuando se emitían eventos en exclusiva, como Eurovisión, un partido fútbolero o simplemente un noticiero, se imponía la necesidad de expresar que la señal era la de TVE. Así nuestra televisión única dedicó el antiguo sistema de subtitulado de los setenta a mostrar en 1981 las siglas de la casa "tve" en la parte inferior de la imagen. La llegada de las autonómicas impusieron los logos en color y los Juegos Olímpicos de Los Angeles en 1984 supuso el inicio en España de la emisión regular con "mosca". Hasta hoy. Todo programa de un canal de televisión se emite con mosca que identifica la señal y la "protege" de los insidiosos bucaneros digitales.
Por si esto no bastaba las televisiones se inventaron otro tipo de molestas "moscas" que empezaron a proliferar en los primeros dos mil, tras el fracaso del telepic y el teletrebol como métodos interactivos, con la llegada de los SMS y la posibilidad de mostrar en pantalla opiniones de los telespectadores. Es la forma como las televisiones han entendido los "Servicios interactivos" Llenan de chorradas totalmente prescindibles la pantalla y frases al más puro estilo cañí de "Te quiero cuqui" o "Jesulín eres genial" se mezclan en los programas patrios por 1,50 más IVA consiguiendo el segundo de fama efímera que todo espectador merece.
Llegaron así mismo las moscas cojoneras, para quedarse, esas son aquéllas que (despreciando la guía de programación electrónica EGP que les obliga la ley a emitir y que muchas emisoras se pasan por el mismísimo) muestran la hora de emisión de un programa (horas antes de emitirlo) por si se nos había olvidado. "Papito Chulo 22.30 último capitulo" reza en letra minúscula en la esquina superior derecha.
Llega también la mosca sorpresa. En el mejor momento de la película sale de una esquina la Reina del Sur dispuesta a comerse a los mafiosos, mañana a las 22.30 y todo sin detener la acción de la película o serie que estás viendo, lo cual es de agradecer, en EE UU llegan incluso a detener la imagen principal para informarte del magno acontecimiento que se avecina. Esto lo hace particularmente bien TVE, con las más grandes moscas que te tapan el rótulo que se está mostrando con el nombre del que habla o bien en una competición deportiva el panel con resultados...Por cierto, su directora de programas a preguntas de un espectador dijo que "mantenían las moscas publicitarias por que al no haber cortes publicitarios era la única forma de autopromoción que tenía la casa" con una respuesta muy parecida para los títulos de crédito "por que en los cines la gente se levanta y se va y no los lee." . (Habría que preguntarle por qué en las series españolas sí se respetan los títulos de crédito). Son dos formas de maltrato y esta es por la vía del corte directamente de parte de la integridad de la serie, cuando no ya se llega a la "multipantalla" que consiste en reducir la imagen original y mostrar un anuncio en una pantalla paralela...
También hay otras formas de maltrato técnico, "House" se emitió en 4:3 por que Cuatro no tenía forma de emitir en 16:9 en esos momentos y algunas escenas resultaban graciosas con los personajes dialogando fuera de pantalla. Muchas series se emiten todavía con escasa calidad con copias viejísimas (el caso de Hércules en Clan TV) y en muchas ni se emiten en 16:9 ni se emiten duales y con subtítulos como sería de esperar en pleno S.XXI. Algún día hablaremos de los reescalados que les llaman HD.
Por supuesto no podía faltar una mosca legal. El gobierno ansioso de protegernos, les obliga a mostrar durante toda la emisión un circulito (En TVE es un cuadradito) con la edad recomendada. Esto lo hacen para que sea más fácil ver como cumplen un código de autoregulación que se impusieron que les obliga a mantener un "horario protegido" libre de programas para adultos o de sexo/violencia o juego. Esto no quita para que programas claramente para adultos pero cuyo nivel intelectual no pasa del lobotómico se emitan por las tardes en pleno horario infantil (?) 
El maltrato no obstante más común es por parte de los programadores: En España series de gran calidad y con varios Emmys han pasado sin pena ni gloria por la televisión: "Lost" fue claramente maltratada por los dos canales que la emitieron en distintas temporadas, "24" es un ejemplo épico de maltrato con episodios que se emitían de madrugada, por no hablar de su maquetación con cortes publicitarios de cuatro minutos previstos en cuatro momentos de la emisión para completar los 58 minutos de telefilm y que en España jamás se han respetado. "Cuéntame" en su paso por Clan ha sufrido la permuta en el órden de los episodios indiscriminadamente. Por no hablar del trato dispensado a "Roma" (pasada de madrugada y de tapadillo) o a "True Blood" elegida para relleno de trasnochadores. El empeño de emitir series españolas de ficción en formato de 80 minutos en lugar de los cuarenta habituales es un maltrato por hartazgo saturando al espectador. 
Las formas de maltrato se van perfeccionando y con "The Pacific" actualmente con episodios que terminan a las 2 de la mañana" o con "Downton Abbey" o "El Barco" con resúmenes de los capítulos anteriores de cuarenta minutos antes del capitulo a emitir y por supuesto trufado con cortes publicitarios....Esta moda de los resúmenes (iniciada con los "Hombres de Paco") supone una forma de alargar ficticiamente el share de la serie y la duración de la misma y pone a los espectadores a prueba ante el televisor.
¿Y con todas estas formas de maltrato aún hay gente que se pregunta por que se descarga tanto de internet series editadas sin anuncios, por orden real de emisión de tramas?