sábado, 23 de julio de 2011

Gorrillas

Desde mediados de los noventa en Sevilla ya existían los "gorrillas": Tomaron su nombre de la gorra que lucían para mitigar la canícula hispalense. Esos amables señores (y señoras según el caso) que a cambio de una moneda nos cuidaban el coche de los amigos de lo ajeno. Esto que era una anécdota de la capital sevillana, donde les pusieron gorra de plato y chaleco reflectante, pasó a ser una norma en Valencia, sí la Valencia moderna del S.XXI de Rita Barberá...y del Madrid de corazonada del Sr. Gallardón. Menos frecuente en Barcelona, donde el civismo ciudadano ha evitado esta lacra y poco frecuente en otras ciudadades españolas "menos rentables". 
En los años dos mil nuestras ciudades y ayuntamientos se modernizaron por la vía de cobrarnos también por aparcar el vehículo, sacrosanto templo de la tributación donde se agolpan los más variopintos impuestos. Debe ser que tener un vehículo supone ser un potentado en estos tiempos en los que cada vez es más necesario para vivir y trabajar el uso del mismo y a su vez es más frecuente por las autoridades exprimir fiscalmente al contribuyente por su tenencia y uso.
La implantación masiva de la O.R.A. (ordenación reguladora de aparcamiento) hizo pensar- inútilmente- que en las áreas de zona azul no habría "gorrillas". Qué ilusos. Además de pagar el aparcamiento azul hay que pagar la "tasa" impuesta por estos auténticos chantajeadores. La chapa rallada o un faro roto puede ser el resultado de no pagar el  I.RA. (Impuesto Revolucionario de Aparcamiento).
La vuelta de tuerca está en los "gorrillas legales" impuestos por las propias intituciones para lograr evitar que se peleen en plena calle por el territorio.
¿Qué han hecho los ayuntamientos-de uno y otro signo- para evitarlo? Unos "legalizarlos" dándoles un uniforme y unos tickets y otros ilegalizarlos sin éxito, considerándo que "regulan el tráfico" actividad reservada a la policía local. Pero en suma nada de nada.
La verdadera realidad social que hay detrás de estos sujetos es la que hace que en realidad los ayuntamientos sigan la doctrina lampedusiana de cambiarlo todo para que todo siga igual.
Los "gorrillas" las más de las veces están formados por colectivos marginales como drogadictos, sin-techo y cada vez más simples parados o sin-papeles necesitados. Regularlos y controlarlos supondría simplemente que habría que dotar más comedores sociales, centros sanitarios de atención drogodependiente, centros de inserción social, en cambio mantenerlos en la calle y "dejarlos ejercer" la mendicidad encubierta permite que subsistan sin cometer robos, intimidación o males mayores y ahorra en tiempos de crisis enormes cantidades de dinero a los servicios sociales de los esquilmados consistorios.
Además son tan disciplinados como la otra lacra que suponen los top-manta y que afectan a los tenderos que pagan impuestos de un establecimiento permanente o a los ambulantes de los mercadillos , tan sólo hay que hacer aparecer a la policía por el sitio para que desaparezcan. A cambio de que los ciudadanos soporten la molestia que comportan y les den el ansiado euro, por el cual vienen algunos de ellos a percibir más dinero que trabajando legalmente.

martes, 12 de julio de 2011

De financieros, políticos, empresarios...y "animal spirits"

En la actual crisis muchas discusiones en la red han cargado las tintas contra los financieros: economistas en la cúspide de las más importantes empresas y de los más prestigiosos bancos que han contribuido a que la crisis haya llegado de repente y haya sido más dura. Se ha llegado a decir que la Economía no es una ciencia, se les ha llegado a comparar con iluminados del tarot o de la cartomancia. Se ha dicho que predicen lo que ya ha ocurrido.
Es bien cierto que la Economía como ciencia no tiene los postulados de las demás ciencias, pues como ya dijera Adam Smith en "La Riqueza de las Naciones" de 1776, la economía ha de contar con los "animal spirits", o sea los deseos y voluntades de los actores humanos en la economía, que obviamente no toman decisiones racionales en todo momento. Esto le ha venido como anillo al dedo a ciertos gobiernos que lo han utilizado para culpar a "los mercados", pero que en el fondo lo que destapa es su propia ineficacia a la hora de afrontar los problemas de la economía.
Centrándonos en el dilema que culpa a los financieros de todos los males de la crisis vamos a centrarnos en su origen. El origen de la crisis fruto de la enorme burbuja inmobiliaria norteamericana y de los paquetes de hipotecas "basura" viene marcado por las grandes industrias financieras que se encuentran muy por encima de los bancos y los grupos de presión. Son las que realizan las grandes operaciones y el ejemplo más palmario es la extinta Lehman Brothers. LB empezó con la expansión del mercado del café, el algodón y el negocio ferroviario durante la segunda mitad del siglo XIX...y siguió con los activos reales hasta los años setenta, cuando fundó el más importante banco de inversión norteamericano. Ya tuvo dificultades en los ochenta y por fin en 2007 quebró. La política de invertir en derivados financieros fue su ruina. Pero la ruina no fue causada por los cientos de miles de analistas financieros que trabajaban para la firma. La ruina la causaron sus ejecutivos tal cual el informe del FBI sobre la caída reza accuses top Lehman executives of manipulating Lehman's balance sheet, auditor Ernst & Young of potential malpractice and top regulators of inaction even as the firm failed multiple tests to assess (...se acusa a los ejecutivos de Lehman de manipular el balance, al auditor Ernst & Young de potencial malapráctica y a los reguladores financieros de inacción incluso cuando la firma había suspendido muchos test en sus activos.) W.P. 
Los ejecutivos de Lehman son empresarios y no financieros.
En España la burbuja financiera fue alentada por las constructoras, ávidas de negocio y por los bancos locales (cajas de ahorros) ávidos de dar empleo y trabajo a sus afines y a los caciques locales. Dicho así suena república bananera pero cuando conocemos la forma en que actúan los ayuntamientos y las cajas de ahorro españolas se entiende el por qué han sido los empresarios de la construcción (muchos de ellos advenedizos especuladores) y los políticos metidos a banqueros de las cajas de ahorro los que originaron una crisis que en España se ha unido a la internacional.
Las cajas de ahorro en España tienen una composición política por naturaleza ya que son los gobiernos autonómicos y los ayuntamientos y diputaciones los que controlan el consejo y la comisión de control y después de la modificación del la LORCA por el Tribunal Constitucional, las C.C.A.A. aún tienen un mayor papel en la normativa y control de las cajas. 
Los políticos locales conocen el enorme efecto que para las arcas municipales tiene la "licencia de obras", la "recalificación" y "urbanización" (obliga a donar al municipio un 10% del terreno como servidumbre) y por último el enorme impacto vía Impuesto de Bienes Inmuebles y tasas varias que recaen sobre las viviendas y locales ya construídos, por ello desde las cajas impulsaron una enorme bolsa de vivienda a mayor gloria de los empresarios metidos a constructores locales y de los políticos para lograr dinero para las arcas municipales cuando no para las propias a través de testaferros o incluso negocios gestionados por familiares.

Cuando la crisis aflora es muy fácil mirar para otro lado y echar la culpa a los mercados, cuando han sido los reguladores con su falta de celo, los políticos con su excesiva avaricia y ansia de poder y los empresarios especuladores preocupados únicamente de sus beneficios los causantes de lo ocurrido. También ha ayudado una legislación inflexible, una economía destrozada por la globalización y la moneda única en un área no homogénea, unos sindicatos anclados en la lucha de clases y unas estructura de financiación local caduca. Los mercados son simplemente un reflejo de los actores que intervienen en una subasta libre de oferta y demanda. Si se ofrece algo que puede subir de valor, los mercados responden comprándolo  pero si es algo sin valor alguno, los mercados responden rechazándolo. La actual crisis ha hecho que bienes duraderos caigan de precio, pero no lo suficiente, para que sean atractivos para su compra. Así mismo los bonos del estado que permiten financiar los enormes déficits generados por las infraestructuras inacabadas y los costes de las construídas tampoco resultan atractivos, pues conllevan una prima de riesgo (un sobreprecio por la posibilidad de no ser abonados en un futuro) enorme que los encarece, encarecimiento que al final acaban pagando los mismos de siempre: los ciudadanos con sus impuestos.
Por ello, ni más impuestos a los bancos que al final acaban pagando los impositores ni más impuestos a los ciudadanos para pagar un déficit desaforado: austeridad, buena gestión, priorizar necesidades y menos trato de favor a las empresas amigas, para que sea realmente el mercado y los consumidores vía precios relacionados con los costes en libre competencia los que asuman la asignación de recursos, como corresponde en la economía de mercado, el Estado sólo a proveer aquellas áreas donde el mercado no llega o no es rentable más que socialmente y los políticos creando un entorno democrático creíble y estable mediante una estructura estatal moderna y representativa. Todo esto conllevará la subida de la confianza en nuestra economía y como decía Adam Smith hace doscientos cincuenta años, los "animal spirits" harán el resto.