martes, 27 de marzo de 2012

Gestión , Dirección y Política

De mi experiencia laboral (más de ocho empresas en veintidós años de trabajo) que ha sido fruto de las múltiples reformas laborales y de una necesaria movilidad geográfica y a veces movilidad a secas, para buscar algo mejor, extraje una experiencia que espero no repetir y que calca la forma en cómo el actual gobierno está gestionando la situación política y económica.
Todo trabajo de dirección en una empresa conlleva unas tareas de gestión, a nadie se le escapa que normalmente directivos muy competentes fracasan a medio plazo por que son nefastos gestores y su labor en esta faceta viene normalmente cubierta por mandos intermedios que se dedican a la gestión y que apoyan al directivo. Es cierto que hay que delegar, pero hay funciones de gestión que el directivo no debe descuidar o de lo contrario su estilo directivo acaba siendo criticado por los mandos intermedios que han de seguir sus directrices. Frases como "cada vez que entra un papel en su mesa desaparece" o " No sabe ni cómo funciona la fotocopiadora" por fortuna "No tiene ni idea de informática", los smartphones y las propias necesidades directivas la van desterrando.
Podríamos decir que todo trabajo directivo conlleva unos trabajos de gestión y unas tareas de dirección. Se tiende a menospreciar la gestión por considerarla "inferior" o propia de trabajos de tipo operativo, pero la realidad es que el directivo debe saber manejar los datos que los mandos le presentan y luego una vez analizados decidir. Esto es gestionar y para llegar a estos datos hay unas tareas que hacer aunque los mandos le hayan presentado los pulcros reportes o informes sobre su mesa.
Normalmente la contratación de un directivo, como la de un político, se produce tras un caos organizativo o directivo en la empresa. Nadie se suele marchar de un trabajo por propia voluntad y más en tiempos difíciles cuando es muy complicado encontrar trabajo en el mercado. Resumiendo y en lenguaje de la calle podría decirse que a todos los niveles cuando se contrata a alguien hay un marrón (trabajo ingente oculto, unas veces imprescindible y otras innecesario que nadie desea hacer) escondido que resolver, papeles pendientes, una gestión mal realizada, una mala inercia de la organización o un pufo insalvable, las menos de las veces, afortunadamente. 
La atención de esta anomalía requiere mucha gestión por parte del directivo, las más de las veces una reubicación de los puestos de la empresa y el análisis y asunción de nuevas inercias y modos de hacer. Muchos directivos intermedios que son contratados ven aquí hasta qué punto se les considera en la compañía, en función de hasta dónde les dejan organizar una inercia que ya venía de años y que ellos con la enorme capacidad que permite venir de fuera para ver el mal descubren e intentan atajar.
Este trabajo de gestión tiene un enorme riesgo y es que para que salga adelante requiere la atención del directivo al cien por cien y muchas veces esto supone dejar de lado las funciones directivas. En organizaciones bien estructuradas y dimensionadas esto no suele suponer un problema, por que las funciones están definidas y la estanqueidad interdepartamental impide que los problemas de un departamento se trasladen a otros. Pero en organizaciones pequeñas donde las cargas de trabajo son grandes y los recursos escasos esto no es así. 
En política el paralelismo es enorme. El político que llega normalmente debe arreglar el caos o los problemas creados a su juicio por los que se han ido. En tiempos de crisis esto es manifiesto y cuando tanto los que se van como los que llegan exhiben una mediocridad apabullante aún es mayor. Este es tristemente el caso actual de España.
Hoy día los políticos nacionales están centrados en la gestión. No dirigen. Está dirigiendo (¿Se pueden dirigir uniformemente bajo una moneda común y un mercado único 27 países tan dispares?)  el Gran Hermano en el que se ha convertido la Comisión Europea y el Consejo, están dirigiendo Angela Merkel y Nicolás Sarkozy, el dúo Merkozy.  Y lo que es peor, en un momento que somos dependientes totalmente del crédito externo, dirigen también "los mercados" que es lo mismo que decir que tienen la sartén del dinero por el mango y vigilan estrechamente nuestra gestión.
El actual gobierno como en el caso del pusilánime directivo que llega a una compañía está excesivamente centrado en rehacer la casa, arreglar los papeles y saber con qué cuenta. Pero ha descuidado la faceta directiva. No ha dado ningún golpe sobre la mesa, salvo una tímida reforma laboral que no va a servir de nada, no ha renovado todavía a casi cien días de mandato a muchísimos cuadros medios. No ha definido políticas. No ha legislado sobre renovación democrática salvo una tímida ley de transparencia que tampoco servirá para nada. Ha sobrevalorado a un candidato amortizado en unas elecciones locales que daba por ganadas, debido no a su candidato o a su haber sino al pasivo de EREs y fondos de reptiles que tenía el gobierno saliente...que ya no saldrá. Ha vuelto a confiar su triunfo en la ineptitud del contrario y no en sus propias actitudes. 
El pueblo desafortunadamente no valora lo suficiente a un gobierno que gestiona pero no manda. No valora la debilidad. El único órdago del gobierno ha sido decir que no tendríamos un déficit a fin de año de seis décimas por debajo de lo que le marcaban desde la UE. Endéudate razonablemente y paga tus préstamos puntualmente y todos dirán de tí que eres un buen pagador.

lunes, 26 de marzo de 2012

Vuelta a la TV abierta

Recientemente se está dando un fenómeno en España único en el mundo. Los canales de televisión en abierto se pueblan de canales temáticos y no generalistas. No es de extrañar que el primero en romper la baraja fue Disney Channel, tras el éxito arrollador de ClanTV,  dejando de ser premium en las plataformas de pago (Canal+, R, Telecable, Ono...) para pasar a emitirse en abierto. Tras él llegó MTV, lejos ya del modelo musical y más parecida a un reality 24/7 que a sus míticos orígenes. Antena 3 vió el futuro y lanzó Nova y Neox, con gran éxito en este último, el cual esperó repetir en 2011 con Nitro. Telecinco lanzó a finales de 2011 Energy...todos ellos orientados a públicos target. Neox supuso un viento de aire fresco donde exponer series como "Skins", "Modern Family" o incluso series directamente migradas de la web. 
Hace dos meses Discovery Networks lanzó "Discovery Max", una fórmula de refrito de los mejores documentales de acción de la casa, como "Ultimo superviviente" "Cómo se hace" o "Chop Shop", "Tuneados Urbanos", "SuperBikes"....por cierto con pocos anuncios y con un gran éxito de audiencia.
Ahora a finales de mes llega "Paramount Channel"...24 horas de cine. ¿Qué está pasando? El fenómeno es sencillo de explicar y claro.
Como ya hicieran con el cine en los ochenta las "majors" del cine y la TV se les escapa enormes cantidades de dinero en la distribución. Hacerse con las mejores salas de cine ha sido fácil, en una época de grandes inversiones y mayores costes, aunque eso lo ha pagado el espectador, a 9 euros la entrada....
Con la TV, el fenómeno en España es parecido. Un abono básico de TV de pago cuesta veinte euros para arriba al mes, siempre sin HD que se paga aparte, y con la necesidad de contratar servicios adicionales. Encima el precio no es estable y antes de pasar un año o dos siempre te lo suben o cambian los canales que puedes ver. Esto también lo sufre el proveedor de contenidos. Y cuál ha sido su estrategia: Muy sencilla, dar el salto a la TDT, cuyos canales generalistas sangran producto de una ley obsoleta y de un proceso de fusión mediática de grupos arruinados. 
Como dicen por ahí, sentémonos, con palomitas y disfrutemos de la pelea mientras dure...son malos tiempos para la TV de pago, que se lo digan a StarmaxHD.